Por: Daniel Botello/ @dbotello_

Los candidatos al Concejo de Bogotá son muy creativos en sus campañas. No me refiero únicamente a las formas, en donde se han inventado innumerables formas de burlar las reglas electorales, sino también en el fondo. En época electoral no es raro encontrar candidatos prometiendo esta vida y la otra. Prometiendo cosas que están fuera de sus capacidades. Prometiendo obras y subsidios para quienes voten por él y sus ediles.

Los concejales tienen 2 funciones según la ley colombiana, por lo que solo a través de su ejercicio pueden incidir en la administración de la ciudad: el control político y la iniciativa normativa. Lo que hagan más allá de esto no hace parte de sus funciones, se hace por canales no oficiales y solo está destinando a mantener aceitada su maquinaria y cautivos, en el peor sentido de la palabra, a sus votantes.

El control político es la facultad de pedir cuentas al gobierno sobre su gestión, con especial énfasis en aquello en lo que se comprometió: su plan de desarrollo, la ejecución del presupuesto de la ciudad, entre otros. Es la principal función del cabildo y razón de ser como órgano de representación democrática. Los ciudadanos delegamos en los concejales nuestro derecho a ser informados y a vigilar cómo se gestiona el interés público. Por eso es importante subrayar la importancia que tiene elegir personas independientes, honestas, expertas. Personas que ofrezcan las garantías sociales y éticas de que no tienen empeñado su capital político con nadie más que con el bienestar de la ciudad y sus conciudadanos (que son diferentes a su clientela).

Vale la pena recordar que el gobierno de Samuel Moreno ya nos dejó la mala experiencia de un Concejo aliado con la Alcaldía. El saldo es de 14 concejales investigados y 3 condenados[1] y alrededor de $2.2 billones de pesos de nuestros impuestos desaparecidos.

La iniciativa normativa es la atribución que tienen los cabildantes para convertir sus propuestas en normas (acuerdos distritales). Es una función secundaria en su ejercicio como representante ciudadano, porque en el ordenamiento jurídico vigente es la Administración Distrital quien tiene la potestad de presentar los proyectos de acuerdo que realmente inciden en la calidad de vida de los bogotanos. La iniciativa normativa de los concejales es residual y debe contar con el visto de bueno del gobierno de turno en materia presupuestal y jurídica, de lo contrario entrarán a engrosar la lista de ‘saludos a la bandera’ producidos en este país que sufre de ‘leguleyitis aguda’.

Las ideas de los candidatos al Concejo solo tienen chances reales de materializarse en el debate de los proyectos de acuerdo de plan de desarrollo, presupuesto, reforma tributaria y ordenamiento territorial. Para que sus ideas sean aceptadas deben someterse a un arduo proceso de diálogo con sus pares y con su contraparte, los secretarios del alcalde.

Así pues, mi invitación es a votar por candidatos con ideas pertinentes para el momento de la ciudad, que puedan respaldarlas con una sólida formación técnica en gestión de las ciudades y una trayectoria probada en el estudio de nuestra Bogotá y sus desafíos.

No más políticos de carrera y sus herederos, quienes solo conocen la ciudad en relación con el número de votos que le aporta cada barrio. No más candidatos ajenos a los problemas de Bogotá, solo interesados en convertir a la ciudad en el campo de batalla de la agenda nacional. No más candidatos haciendo cálculos para impulsar proyectos políticos de sus jefes agazapados en la sombra. No más candidatos prometiendo el cielo y la tierra.

[1] http://www.eltiempo.com/bogota/carrusel-de-la-contratacion-archivan-investigaciones-a-concejales/16228255